EL CASTILLO DE CASTILLO

COMO UN HOMENAJE A NUESTRO COLEGA, AMIGO Y COMPAÑERO O.P. ALBERTO CASTILLO MORENO  QUIEN SIEMPRE SE DISTINGUIÓ POR SUS APORTACIONES HACIA NUESTRA PROFESIÓN.

Si algún colega tiene artículos de Alberto Castillo me los puede enviar a cidopsa@yahoo.com.mx para colocarlos en este espacio.

¿Qué es un Protesista? ¿Ortesista?

El protesista evalúa, diseña, fabrica y adapta prótesis (miembros artificiales) El protesista trabaja con aquellas personas quienes presentan amputaciones debido a problemas congénitos, accidentes o enfermedades invalidantes.

Si usted necesita una prótesis, tiene que llevar su prescripción médica a un laboratorio protésico, en el cual usted en coordinación con el protesista seleccionará la mejor prótesis para cubrir sus necesidades. Su prótesis será fabricada en el laboratorio y podrá ser adiestrado sobre cómo utilizarla.

El ortesista evalúa y diseña ortésis (aparatos ortopédicos) para aquellas personas quienes requieren de protección, soporte o corrección de sus extremidades, debido a daños músculo – esqueléticos, enfermedad o deformidad. El ortesista trabaja para restaurar el movimiento y prevenir y limitar la discapacidad.

Un laboratorio ortésico es a donde usted debe acudir si requiere una ortésis. Ahí, un ortesista trabajando en base a una prescripción médica, determinará el tipo de ortésis más apropiada a sus necesidades, la cual deberá ser diseñada y adaptada a la medida y elaborada en el mismo laboratorio.

El protesista – ortesista es un miembro clave dentro de su equipo de rehabilitación y trabaja para usted, su médico, terapeuta físico, terapeuta ocupacional y enfermera, para brindarle un desarrollo y progreso continuo para su recuperación integral.

La Selección Depende de Usted

Cuando se selecciona a un protesista – ortesista usted debe de escoger a alguien quien tenga un alto nivel de conocimientos técnicos, así como habilidades para fabricar y / o adaptar dispositivos protésicos y ortésicos.

Los practicantes que están certificados, titulados o diplomados por una escuela especializada en la enseñanza de prótesis y ortesis, han demostrado sus habilidades en estas áreas, mediante su capacitación y aprobación de un riguroso proceso de evaluación.

¿Qué es un Protesista – Ortesista SMOPAC y Cómo Puedo Saber si el Practicante es Calificado?

En 1974 se fundó la Asociación de Protesistas y Ortesistas de la República Mexicana para estimular y promover altos niveles de calidad y desarrollar competencia y profesionalismo, dentro del área de Prótesis y Ortesis. Más tarde, en 1997, la Asociación cambió su nombre por Sociedad Mexicana de Ortesistas y Protesistas, A. C., y aquellos practicantes cuya educación y experiencia técnica reúnen los requerimientos de la SMOPAC, son elegibles para presentar sus datos generales y un examen de capacidades. Los que cubren estos requisitos reciben su acreditación como socios dentro de su disciplina. Esta acreditación debe ser renovada cada dos años para mantenerse en buena posición. Asimismo, todos los socios deben atender el Programa de Educación Contínua de la Sociedad, el cual incluye talleres, seminarios, conferencias, cursos cortos de actualización y su participación en trabajos libres.

¿Qué Es Más Importante?

La selección de un protesista – ortesista es una decisión muy individual. Sin embargo, la consideración de los siguientes factores pueden ayudarle a usted a limitar el campo y facilitar su elección.

Experiencia, Educación y Habilidades Técnicas: Cuando usted acude a un practicante en prótesis – ortesis certificado, titulado o diplomado y afiliado a la SMOPAC, puede estar seguro que recibirá la atención y servicio de rehabilitación de alguien que reúne altas normas de calidad, determinadas por la Sociedad.

La SMOPAC es la Asociación Civil de nuestro país que reúne protesistas – ortesistas y que se empeña en apoyar las normas más altas de profesionalismo y ética en el cuidado de personas discapacitadas. Sus habilidades y educación son actualizadas a través de página en Internet, Foro de Información y cursos de educación contínua, ofrecidos mediante la propia Sociedad.

Aspecto Profesional: Usted y su protesista – ortesista son socios en su rehabilitación, y por lo tanto deben tener una relación cómoda y respetuosa, dentro de la cual sus necesidades individuales son comprendidas y satisfechas.

Localización: En toda adaptación protésica – ortésica usted necesita regresar regularmente al laboratorio, para ajustes y adiestramiento, y por lo tanto usted debe encontrar un laboratorio localizado en un lugar conveniente.

Recomendaciones: Su médico o terapeuta pueden proporcionarle una recomendación para visitar un protesista – ortesista. En caso de que no lo hagan, otra excelente fuente de información y recomendación es preguntando a otros pacientes con experiencia y que hayan obtenido óptimos servicios con algún profesional en prótesis – ortesis.

Laboratorio: ¿El laboratorio está limpio y cómodo? ¿Existe un estacionamiento adecuado? ¿Cuáles son las horas de oficina? ¿Existe personal para emergencias?

Finanzas: Al acudir a un protesista – ortesista usted está pagando un producto y un servicio profesional. Revise y evalúe si ambos servicios están incluidos o si existen cargos extras. Pregunte acerca de la lista de gastos y esté seguro de comprender acerca de los beneficios que obtiene al estar afiliado a alguna Institución de Seguridad Social o de Seguro de Gastos Médicos.

Relación Contínua: Durante las fases de adaptación y fabricación de su tratamiento deberá realizar frecuentes visitas al laboratorio, para ajustes y adiestramiento. Sin embargo, después de esta etapa inicial usted continuará teniendo una relación a largo plazo con su protesista – ortesista, para evaluaciones periódicas de su progreso y deberá mantenerse en contacto para discutir cualquier problema que pudiera presentarse.

El protesista – ortesista que usted elija debe estar disponible cuando usted requiera atención o consulta. Recuerde que el miembro más importante en el Equipo de Rehabilitación es Usted.

Prótesis, Ortésis y el Anciano.

¿Qué tan joven se siente Usted?

En la forma que usted responda a esta pregunta guiará a su ortesista – protesista a proporcionarle un cuidado personalizado y que armonice con su deseado estilo de vida. Probablemente usted conoce gente de veinte o treinta años que actúan como ancianos, o por el contrario, personas que a sus noventa años pueden sentirse jóvenes. La edad no es un asunto de años, sino que depende realmente de su apariencia y buena voluntad para realizar muchas cosas que la vida le ofrece.

Es verdad que una embolia, una enfermedad, lesión o amputación puede obligarlo a disminuir su paso. Sin embargo, gracias a la tecnología disponible actualmente muchas personas utilizan ortésis (aparatos ortopédicos) y personas amputadas continúan participando en actividades que siempre habían disfrutado, ya sea jardinería, caminata o simplemente jugar con sus nietos.

Quizás usted desea iniciar una nueva afición. Algunas veces personas que se inician en el uso de una prótesis (miembro artificial) o una ortésis (aparato ortopédico) a la edad de 60 años, sienten que obtienen más movilidad en comparación a cuando ellos tenían 40 años. Si en los últimos años usted ha utilizado una prótesis o una ortésis, descubrirá que los materiales han cambiado en años recientes.

Tanto los plásticos como los metales son más fuertes y ligeros, y esto repercute en que usted podrá realizar más actividades, utilizando menor energía.

Problemas Comunes.

Aún cuando su ortésis o prótesis ha sido adaptada a su medida y estilo de vida pueden presentarse frustraciones y dudas de su capacidad. Su familia puede ser un excelente apoyo. Asimismo, algunas veces es muy útil hablar acerca de su amputación y condición física, con personas que conocen y comprenden exactamente lo que usted está sintiendo. Es por ello que le sugerimos solicitarle a su protesista – ortesista le recomiende grupos de apoyo que se reúnan periódicamente en su área, o que le proporcione nombres de otros pacientes, con quienes pueda entrevistarse informalmente.

Su ortesista. Protesista también puede recomendarle libros o videos que estén enfocados a sus áreas de interés.

Algunas Preguntas que Frecuentemente se Hacen. ¿Seré una carga para mi familia?

Una enfermedad o una operación pueden requerir que usted pase semanas o meses dentro de un hospital o centro de rehabilitación, pero una vez que su salud se ha estabilizado y ha sido adaptado con una ortésis o una prótesis, probablemente será más independiente.

En la mayoría de los casos las personas pueden colocarse y quitarse sus prótesis o sus ortésis sin ayuda, y al utilizarlas le permitirán moverse libremente y realizar muchas actividades en forma independiente.

¿Qué Dirá la Gente de Mí?

Su familia y amistades probablemente no comentarán nada, excepto que están contentos de verlo de pie y caminando; sin embargo, los niños tienden a ser más curiosos. Aún niños que usted no conoce le pedirán ver como funciona su prótesis o su ortésis. Sea como ellos honesto y directo. Explique los diversos componentes y como le ayudan a caminar y realizar ciertas actividades. Así, los niños fácilmente aceptarán la situación y no pensarán más en ella. Mientras más cómodo se sienta al discutir su amputación y estado de salud, será más fácil que otras personas lo comprendan y acepten.

Muchas prótesis tienen una cubierta cosmética suave. Esta cubierta se ve tan natural que pocas personas notarán la prótesis, aún cuando no esté cubierta por la ropa. Una ortésis de plástico puede ser torneada al segmento de su cuerpo que requiere corrección. Una ortésis ajustada íntimamente no solo proporciona mayor soporte, sino que además pasa inadvertida.

¿Realmente Cuanta Actividad Física podré Realizar?

Su ortesista – protesista trabajan en forma conjunta con su médico para determinar el nivel de actividad física que puede soportar su salud. Por ejemplo, los problemas circulatorios o cardio pulmonares pueden excluirlo de actividades de alta energía. Quizás usted necesitará disminuir su nivel de intensidad, y en lugar de trotar caminará, dependiendo de su nivel de amputación y estado físico.

Es un hecho de que usted deberá darse tiempo suficiente para poder adaptarse a su prótesis o a su ortésis. Inicialmente podrá utilizarla sólo por períodos cortos de tiempo cada día. Después intente utilizarla todo el día. Una vez que hayan transcurrido algunas semanas, es probable que ya no tenga problema alguno para realizar actividades rutinarias.

Después de haberse acostumbrado a su ortésis o a su prótesis usted tendrá una idea de lo que razonablemente puede realizar. Sin embargo, si usted desea realizar mayor actividad deberá solicitar a su ortesista – protesista que le recomiende algunos ajustes o componentes que le permitan un mayor campo de actividad.

Cómo Podré Pagar los Servicios de Ortésis y Prótesis?

Esta es una pregunta que con mucha frecuencia se hacen los pacientes, sobre todo cuando se han efectuado recientes pagos de una serie de facturas relacionadas con los honorarios médicos, gastos de hospitalización y terapia física.

Siempre tenga en mente lo siguiente: el coso de una ortésis o de una prótesis cubre un dispositivo a la medida y el cual ha sido elaborado justamente para usted. Por lo tanto, este dispositivo puede durarle muchos años, si usted lo cuida apropiadamente.

Su ortesista – protesista puede explicarle las opciones disponibles, desde los sistemas tradicionales hasta los más actualizados. Asimismo, si usted es derecho habiente de alguna Institución de Seguridad Social, podrá solicitar su ortésis o su prótesis. En general, estas instituciones proporcionan componentes y técnicas de fabricación básicas, pero no cubren lo último en tecnología.

Si desea información adicional, solicite un presupuesto con un protesista – ortesista calificado, quien cuente con Educación Formal en prótesis y ortésis, y cuya Experiencia sea la suficiente para poder confiar en sus habilidades y capacidades.

“Nunca permita que personal improvisado atienda sus necesidades. Recuerde que Usted es el único que deberá vivir con los resultados”

Alberto E. Castillo Moreno, O. P. Ciudad de México.

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ORTESIS Y REHABILITACION.

Recuperando su Función

Ortésis es la palabra más moderna utilizada para nombrar férulas, varillas, herrajes y soportes. Una ortésis es un dispositivo que es utilizado para proteger, soportar o mejorar la

función de segmentos del cuerpo, que se mueven. Esto es logrado gracias a la función de soporte de la ortésis.

Las ortésis han sido utilizadas para corregir perjuicios o deterioros desde que el hombre existe. Por muchos años fueron elaboradas de cuero, acero y diversos metales. Ahora, a través de la investigación y desarrollo en el campo de las ortésis, están siendo utilizados plásticos de la era del espacio, ya sea para reemplazar o para ayudar a aligerar la carga de aquellos dispositivos pesados e incómodos.

Los ortesistas ayudan a diversos tipos de problemas. Las ortésis son utilizadas para diferentes tipos de problemas: · Aquellos problemas causados al nacer. Algunos de los problemas al nacer que requieren tratamiento ortésico son parálisis cerebral, espina bífida, malformación de huesos largos, hemofilia y osteogénesis imperfecta. · Aquellos provocados por accidentes. Fracturas, lesiones en columna vertebral, daño cerebral y desgarres musculares de tendón y cartílago. Todos ellos pueden ser tratados con ortésis. Además, las ortésis son frecuentemente prescritas para ayudar a prevenir lesiones, especialmente en competencias deportivas. · Aquellos que resultan de una enfermedad.

Frecuentemente el tratamiento ortésico es de gran ayuda en problemas causados por embolias, distrofia muscular, artritis, esclerosis múltiple, escoliosis y poliomielitis.

El Equipo de Rehabilitación: Inicio de la Recuperación.

Ya sea que sus necesidades ortésicas sean resultado de una enfermedad, lesión traumática o problemas congénitos, su Programa de Rehabilitación deberá ser prescrito para alcanzar sus necesidades especiales. Un ortesista recibirá una prescripción de su médico, al cual consultará así como a otros profesionales de la salud, que están involucrados con su cuidado y rehabilitación.

El Ortesista.

El ortesista afiliado a la SMOPAC es un profesional altamente entrenado quien diseña, elabora y adapta ortésis.

Un ortesista afiliado a la SMOPAC se empeña en apoyar las normas más altas de profesionalismo y ética en el cuidado de pacientes discapacitados. Sus habilidades y educación son actualizadas a través de publicaciones, conferencias, seminarios, cursos cortos de educación contínua, ofrecidos mediante la Sociedad.

El Laboratorio Ortésico.

Está equipado y calificado para manejar un amplio rango de problemas ortésicos. En muchas ocasiones el dispositivo ortésico será diseñado y elaborado dentro de las instalaciones del laboratorio. Junto a los cuartos individuales, en donde usted será revisado por el ortesista, existen otras áreas de trabajo. Talleres, sala de prueba y de espera, sala de Rayos X (para examinar sus placas y determinar el diseño ortésico más eficiente para usted.)

Seleccionando o Diseñando su Ortésis.

Trabajando en base a una prescripción el ortesista determinará primero el mejor tipo de ortésis para sus necesidades individuales. Algunas veces un dispositivo prefabricado será la mejor elección. Si este es el caso el ortesista realizará los ajustes necesarios y le enseñara su uso y cuidado. Con más frecuencia, especialmente con ortésis que serán utilizadas un período de tiempo mayor, la ortésis deberá ser diseñada a su medida. Si este es su caso el ortesista deberá tomar ciertas medidas para obtener un diseño y ajuste a la medida.

La Ortésis Diseñada a la Medida.

Cuando el médico prescribe un dispositivo hecho a la medida su primera visita incluirá una impresión o molde para elaborar la ortésis. Este tipo de ortésis tomará varios días en su elaboración.

El ortesista se apoyará en personal calificado para la fabricación de su ortésis. La fabricación comprende un proceso de modificación, el cual es importante para una óptima adaptación. Este proceso de modificación es con frecuencia muy intenso y demandará, de parte del ortesista, profundos conocimientos, experiencia y habilidades y sobre todo tener en mente los objetivos que usted desea y necesitar obtener. Cuando la ortésis diseñada a su medida ha sido terminada, el ortesista la adaptara a usted y le proporcionará instrucciones de cómo utilizarla y conservarla en buen estado. El tiempo de adaptación dependerá del tipo de ortésis y la complejidad del problema que está siendo manejado.

Usted y su Ortesista, Una Relación Contínua.

Aún en ortésis que se utilizan en períodos cortos de tiempo, usted necesitará regresar al laboratorio ortésico para ajustes menores y un adecuado seguimiento de su tratamiento. Si usted utilizará una ortésis por períodos mayores de tiempo, el ortesista deberá evaluar sus progresos con regularidad. Esto le asegurará que su ortésis esté funcionando adecuadamente y que continúa adaptada a usted en forma confortable.

El ortesista y otros profesionales al cuidado de su salud, miembros del equipo clínico, continuarán vigilándolo hasta su completa rehabilitación.

“Su salud, recuperación y calidad de vida son nuestra mayor prioridad”

Alberto E. Castillo Moreno, O. P. Ciudad de México.

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PROCEDIMIENTOS EN EL MANEJO DE UNA PERSONA AMPUTADA.

El Equipo Clínico de Rehabilitación. Alberto E. Castillo Moreno O. P.

El objeto de nuestra atención es un hombre, una mujer o un niño, quien ha sufrido la

amputación de parte de una o varias extremidades. Situaciones fisiológicas, psicológicas, sociales y económicas obviamente influencian el modo de tratamiento. Otra situación adicional que interviene en el proceso de tratamiento, y que no es tan obvia, es el nivel de habilidad el cual puede y debe ser aplicado para sobrellevar y resolver los problemas del paciente. Desde un punto de vista protésico, habilidad superlativa puede hacer una gran diferencia para lograr la aceptación de una inadecuada prescripción de componentes, y al contrario, excelentes componentes no pueden encubrir una inadecuada habilidad por parte del practicante.

El bienestar de la persona amputada descansa excesivamente sobre la capacidad profesional de aquellos quienes la atienden, y especialmente en la habilidad del protesista. Entre las habilidades necesarias que requiere un protesista es la capacidad de comprender como se siente y piensa la persona amputada con relación a lo que está sucediendo en su alrededor. Asimismo, el protesista necesita comprender su papel dentro del proceso de tratamiento y los papeles que juegan sus otros asociados en proporcionar cuidados al paciente amputado.

La nueva persona amputada requiere un esquema de tratamiento más complicado con respecto a su prótesis. Su extremidad residual aún no está estable, sus conceptos de su nuevo estado apenas están desarrollándose, tiene presiones sociales y psicológicas a las cuales se enfrenta y también puede presentar problemas médicos sin resolver, asociados con su discapacidad.

En contraste, la persona amputada con experiencia, se ha enfrentado a muchos de estos problemas y sus necesidades son más simples y específicas. Sin embargo, en todos los casos el papel del protesista es proporcionar una prótesis cómoda, permanezca en uso un largo tiempo, y sea una razonable representación, tanto estéticamente como funcionalmente, de la extremidad amputada y que proporcione al paciente de las funciones requeridas. El protesista para lograr estos objetivos tiene la ayuda del Equipo Clínico de Rehabilitación.

El equipo clínico debe estar organizado para proporcionar el plan para la atención

protésica. Antes de que este plan sea desarrollado, el paciente debe ser clasificado en términos de su estado social y físico. El médico, trabajador social, terapeuta y protesista deben desarrollar el mayor discernimiento posible para lograr este objetivo. El protesista utilizará información ofrecida mediante los otros miembros del equipo y contribuirá con su experiencia hacia la obtención de un plan con sentido común. También, algo de información de uso exclusivo del protesista, tal como el diseño del socket, medio de suspensión, alineamiento y componentes debe ser reunida.

El momento para iniciar la etapa de acumulación de datos depende básicamente del escenario donde se atiende al paciente. Preferentemente, esta etapa se inicia pre quirúrgicamente. Las ventajas de involucrar al protesista en esta etapa son que el practicante en prótesis puede aconsejar al cirujano, reunir algunos datos que pueden ser útiles mas tarde, conocer al paciente y en alguna forma permitirle al paciente saber lo que se planea hacer en su beneficio. El soporte moral obtenido mediante el paciente, previo a la amputación, gracias al contacto con el protesista es tremendo, y esto ha sido demostrado muchas veces cuando se practican adaptaciones post quirúrgicas inmediatas. Cuando el paciente ve al protesista después de la amputación, la temprana presentación le proporcionó al paciente una mayor confianza en la probabilidad de caminar nuevamente.

El comprometer al protesista pre quirúrgicamente con personas candidatas a una amputación es frecuentemente olvidado, debido a que los cirujanos no han desarrollado el sentido del valor potencial del protesista en esta etapa. Este potencial ha sido algo destacado en adaptaciones post quirúrgicas inmediatas, pero la cirugía de amputación frecuentemente es realizada mediante cirujanos no familiarizados con prótesis y que acepten voluntariamente ver al paciente a través de su completo proceso de rehabilitación. Desde el punto de vista de la rehabilitación, esto puede ser más satisfactorio si la cirugía de amputación fuera una especialidad. Así, se asegura una continuidad y se desarrolla un soporte más fuerte del equipo. El orden ideal es disponer del equipo clínico en el plan de tratamiento, desde el principio hasta el fin, incluyendo al protesista como un importante miembro del equipo.

Desafortunadamente, tales circunstancias ideales raramente existen. Probablemente el peor estado que enfrenta la persona amputada es cuando el protesista lo recibe sin un plan, y debe proporcionarle un miembro artificial, proporcionarle algo de entrenamiento y atenderlo sin ninguna asistencia por parte de otros profesionales. Cuando tales condiciones existen, el protesista debe intentar el involucramiento de otros profesionales. Actualmente, en ciertas unidades de rehabilitación existen equipos que fomentan que todos los miembros

El Protesista y el Equipo Clínico.

guíen la rehabilitación de la persona amputada, y que todos intercambien conocimientos entre ellos y atiendan educación formal y seminarios juntos.

Existe un incremento en la incidencia de amputaciones a causa de enfermedades que padecen personas ancianas. Tales pacientes no solo necesitan prótesis sino también atención médica. Los protesistas necesitan conocer cómo participar dentro de escenarios médicos y entender su papel profesional y lo que los otros miembros del equipo están planeando para el cuidado de la persona amputada.

El servicio proporcionado dentro de un laboratorio de prótesis, sin la asistencia de un

equipo clínico formal, se desarrolla en forma tranquila para una persona amputada ya establecida. Este tipo de paciente con experiencia, bajo estas circunstancias, desarrolla una buena relación con el protesista y los profesionales clínicos deben ser muy prudentes de no dañar esta confianza. En forma similar, cuando el equipo clínico debe involucrarse con un paciente ya establecido, el protesista no debe socavar al equipo.

Con frecuencia, al involucrarse el protesista con equipos clínicos ocasiona que se contacte con otros protesistas. Esta situación no debe ocasionar discordias, y si es necesario debe promover buenas relaciones entre los pacientes y otros practicantes en prótesis. Recordemos que esto es un asunto de ética – el paciente es primero. Las dudas que surjan con relación a lo que su colega protesista está realizando para un paciente, deben ser aclaradas en tal forma que no socave la confianza del paciente y que los intereses del paciente sean enriquecidos.

Un protesista quien es miembro de un equipo clínico siempre debe ser un miembro con sueldo y así no existirá división de lealtad hacia el paciente. El protesista es el experto en proporcionar la mejor recomendación. Los miembros del equipo deben fomentar la relación, entre el paciente y su protesista para la implementación del plan de rehabilitación, sin hacer caso de que el protesista está establecido dentro de la unidad de rehabilitación o dentro de un laboratorio comercial de prótesis. Manifestaciones de menosprecio hacia el protesista, quien tiene la labor mas pesada y que debe enfrentarse con la persona amputada por un largo período de tiempo, únicamente puede socavar la efectividad del tratamiento. La situación del protesista es negociar con el plan de tratamiento en una forma dinámica. Los planes que recomiende deben ser lo suficientemente flexibles para permitir adaptarse a la realidad.

Los cambios frecuentes de sockets, especialmente para pacientes quienes están recibiendo su primera prótesis, pueden conducir a malas interpretaciones, entre el protesista, miembros del equipo clínico, la persona amputada y compañías financiadoras. Recordemos que están involucrados tiempo y dinero. Los juicios importantes deben ser exteriorizados durante la planeación y así se evitarán fricciones potenciales. Así, probablemente el protesista obtendrá el soporte y aceptación que él necesita para proceder con el plan establecido. El bienestar y seguridad de todos los miembros del equipo clínico son pre requisitos para la mejor aplicación de sus habilidades profesionales.

Confianza Mutua.

El equipo clínico no es solo una entidad de planeación y revisión, sino un foro de educación de sus miembros. Cuando se observa que las habilidades son deficientes, se requiere entrenamiento especial. Si la incompetencia persiste, entonces es obligatorio el cambio. El paciente es primero.

Debido a que estos apuntes se relacionan principalmente con el protesista, debe ser

examinado su papel dentro del equipo clínico. El protesista debe tener y demostrar todos sus conocimientos, a medida que las necesidades del paciente lo requieren. Este entendimiento incluye conocimientos de lo que los otros miembros del equipo están haciendo y de su papel dentro de la rehabilitación de la persona amputada. Cuando un problema surge el protesista debe ser capaz de enfrentarlo mediante la aplicación de su arte y a través de comunicación con otros miembros del equipo. El protesista debe mantener informado al Jefe Clínico, y si es necesario apoyarse en sus consejos. El protesista debe mantener las actividades del paciente dinámicas, y enfrentarse a los problemas rápidamente. Así, estos problemas raramente avanzan y se convierten en problemas crónicos.

Con frecuencia, el equipo clínico funciona mejor cuando los detalles de planeación son dictados durante el curso de los eventos, dentro del proceso de rehabilitación, y así la solución de los problemas se resuelven mediante una intercomunicación espontánea y contínua. El equipo clínico debe estar reservado para resolver problemas mayores, y para revisar el progreso del plan establecido, dejando las situaciones rutinarias del tratamiento sobre una base diaria y con la intervención de aquel profesional que pueda resolverlas.

El protesista debe estar en una posición de comunicarle a los miembros del equipo lo que se puede esperar en términos de adelgazamiento de la extremidad residual, el número de sockets que probablemente sean requeridos, cómo se debe manejar al paciente para disminuir requerimientos de tiempo y costos, los tipos de componentes y el más adecuado sistema de suspensión, cambios de alineación y lo que se espera del desempeño del paciente al utilizar una prótesis. Esto requiere un estudio del paciente, mediante el protesista, antes de que las deliberaciones de la clínica se inicien.

En esta revisión o seguimiento del paciente, el protesista debe estar interesado principalmente en la extremidad residual. Pero también debe estar interesado en los factores psicológicos, médicos y sociales los cuales pudieran influenciar los resultados, e intentar obtener señales directas del paciente sobre sus necesidades, sin involucrarse en proveer lo que el paciente desea obtener de los otros miembros del equipo.

Como el protesista debe proceder en este seguimiento, depende si el paciente es una persona amputada reciente o ya establecida. En el primer caso el protesista debe empezar desde el principio. Por ejemplo puede hacer adaptaciones de prueba como parte de su investigación de la persona amputada, o proporcionarle al paciente con una prótesis temporal.

El Protesista Dentro del Equipo Clínico.

Con el paciente experimentado el practicante tiene acceso a registros previos, placas de Rayos X, etc., las cuales puede examinar. Asimismo, cuenta con una detallada descripción de hechos e impresiones acerca del paciente, mediante o gracias a encuentros previos. Esta es la razón por la cual una persona amputada no debe ser cambiada arbitrariamente de un protesista a otro. Este cambio de profesional debe estar reservado en casos cuando el paciente ha perdido la confianza en el protesista.

Cuando un protesista es nuevo para un paciente, el practicante debe crear una comprensión acerca de su paciente. El protesista puede aprender bastante de la persona amputada mediante el protesista previo y de la prótesis que está siendo utilizada. Los registros y sugerencias de los otros miembros del equipo cubrirán los detalles faltantes.

Asimismo, la atención de este nuevo paciente podrá estar influenciada dependiendo si los planes están relacionados a elaborar una nueva prótesis, involucra el identificar problemas con la prótesis actual, o involucra elaborar un reemplazo del socket. Cuando la prescripción ordena un cambio de socket, algunas veces lo más sensato es realizar una réplica del socket actual, si la extremidad residual está saludable y el socket ha sido funcional. En cualquier caso, cuando la persona amputada ya está utilizando una prótesis, el trabajo del protesista debe incluir una cuidadosa evaluación de la prótesis existente y un profundo examen de la extremidad residual para determinar lo que procede.

Para ayudarlo en esta tarea, el practicante en prótesis cuenta con las contribuciones que puedan ser realizadas por los otros miembros del equipo. El médico es el principal soporte debido a que él conoce lo que fue hecho anteriormente y lo que otros profesionales están haciendo a favor del paciente, y además con frecuencia el paciente consulta primero a su médico para solicitar ayuda dentro de una variedad de problemas. Recordemos que el papel del médico es evaluar médicamente al paciente, detectar factores médicos que pueden influenciar el uso de prótesis, y finalmente comunicarle al protesista lo que necesita realizar. Esto incluye:

Cuando el paciente está preparado para la adaptación protésica,

El potencial del paciente como usuario de una prótesis,

Cualquier factor médico que puede influenciar en los procedimientos de manejo y atención protésica,

Cualquier factor inherente de la extremidad residual el cual puede influenciar en la adaptación de la prótesis.

Cualquier condición de la extremidad residual que los Rayos X pueden revelar debe ser demostrada al protesista mediante el médico. Dolor y sus probables causas, ya sea relacionado a condiciones neurológicas, como neuromas, o desordenes circulatorios como los encontrados en arteriosclerosis, necesita ser discutida y aclarada. Condiciones cardiacas, condición de la extremidad remanente y la condición corporal en general son otros factores que son relevantes.

Ayuda del Terapeuta.

El terapeuta puede ser de gran ayuda. Él conoce acerca de la fuerza del paciente, y

particularmente acerca de su coordinación y tono muscular. Entre el médico y el terapeuta pueden desarrollar un plan de terapia que engrandecerá el potencial del paciente.

El terapeuta ocupacional puede ayudar a evaluar las capacidades del paciente para manejar actividades diarias en su vida personal como laboral, y así la prótesis podrá ser diseñada para que funcione mejor con sus potenciales y servirá mejor en las necesidades del paciente.

Cuando el trabajador social conoce el nivel de restauración que es posible a través del plan de terapia y adaptación de prótesis, será posible realizar las provisiones requeridas para el ajuste social y laboral del paciente, en beneficio de la persona amputada.

El terapeuta también puede seguir el progreso del paciente, durante el proceso de tratamiento, comunicando sus descubrimientos al protesista y así ajustes, cambios de sockets o de alineación puedan proceder sin interrupciones y retrasos innecesarios. Con frecuencia, el terapeuta quien adiestra al paciente en el uso de su prótesis, sabe primero que el protesista como se siente el paciente con su nuevo miembro artificial. El protesista debe aprovechar esta información y utilizarla para proporcionar mejores resultados para el paciente.

Con mucha frecuencia, un terapeuta y un protesista trabajan juntos y así el terapeuta puede realizar cambios menores en altura y alineamiento, sin que el protesista esté involucrado. Tales convenios pueden ser muy útiles y desarrollar mutuo respeto, basado en la educación entre ambos profesionales.

Es valioso que el trabajador social, quien busca que los deseos y necesidades del paciente

se reflejen en los resultados del tratamiento, revise el medio ambiente del hogar y el centro de trabajo, relaciones sociales e historial del paciente y así lo que se ha planeado desde un punto de vista protésico sea lo que el paciente busca y necesita.

Si lo que busca el paciente no es realista, el trabajador social puede proporcionarle ayuda al paciente para que comprenda mejor y acepte su nuevo estado.

Obviamente, una persona amputada es todavía el ser humano que fue antes de sufrir la

amputación. Sin embargo, la amputación puede hacer surgir características latentes de gran significado y dentro de un enfoque más marcado.

La respuesta de una persona hacia la amputación depende en gran medida sobre su causa. La amputación puede ser un aviso de decadencia de vida. También puede proporcionar un alivio del dolor, o remover una carga desagradable. El paciente, correcta o incorrectamente, puede sentir que negligencia estuvo involucrada en la pérdida de su extremidad. Y esto

El Trabajador Social.

Psicología de la Persona Amputada.

puede dar por resultado dolor y cólera. Dolor y culpa serán los sentimientos de un hombre quien perdió su extremidad o extremidades por culpa de su propio descuido y negligencia. La pérdida de extremidades a causa de accidentes ocasionará sentimientos de dolor y luto. La pérdida en estos casos traumáticos es una tragedia similar a la muerte.

Además de estos sentimientos resultantes de la pérdida de una extremidad aparecen sentimientos de ansiedad relacionados con el proceso de rehabilitación y de la vida futura. ¿Volveré a caminar? ¿Tendré la suficiente fuerza para enfrentarme y resolver los patrones pasados de mi vida familiar? ¿Seré capaz de regresar a mi trabajo? ¿A mi familia y amigos? ¿Cuáles son las expectativas de aquellos involucrados en mi rehabilitación? Y una de las principales interrogantes que se hacen las personas amputadas y aún es una reflexión entre personas de edad avanzada ¿Seré sexualmente aceptado?

Si los pacientes perciben que están siendo pobremente tratados durante su proceso de rehabilitación, una respuesta satisfactoria del paciente puede dañarse. En otra forma, un buen manejo durante el proceso de rehabilitación, puede trabajar en contra de sentimientos negativos, a menos que estos sean muy profundos y amargos. Es muy difícil para un ser humano aceptar que las personas que los rodean tomen a la ligera, lo que para ellos es una verdadera crisis. Él no puede ser persuadido del hecho, de que para los miembros del equipo clínico la discapacidad es un hecho familiar y aceptado dentro de su vida diaria. Su única y singular posición está firmemente atrincherada y debe ser reconocida mediante aquellos quienes lo atienden. Mientras más competente sea el protesista y los miembros del equipo, menos estresado estará el paciente.

Esta capacidad del protesta debe ser evidente en la atención del paciente y los detalles de su arte, incluyendo la condición de su equipo, la gentileza que demuestra hacia el paciente y sobre todo la evidencia de que el practicante no está agobiado por problemas psicológicos. No existen substitutos para la honestidad y un interés genuino en los intereses del paciente y la entrega de una óptima prótesis.

Nada ayuda mejor a una persona amputada en su ajuste que realizar el proceso de rehabilitación con personas quienes presentan problemas similares. Asimismo, el conocer tempranamente al protesista, aún pre quirúrgicamente, es muy valioso. Otra buena medicina es iniciar rápidamente los servicios protésicos. Una prótesis, aún semi terminada, que presenta una adecuada estética tiene un efecto positivo; aún las extremidades de prueba o iniciales deben tener una buena calidad, desde el punto de vista estético, o cuando menos prometer una buena estética.

Con la iniciación del programa de rehabilitación, casi siempre surge un destello de optimismo. La persona amputada empieza a ver las posibilidades de superar su pérdida, enfrentar a su familia, regresar al empleo, reestablecer sus actividades sociales y regresar a su medio ambiente familiar. Pueden surgir sentimientos de frustración debido a su inicial reducida función, y la necesidad de aprender nuevas habilidades, con o sin la prótesis, y esto lo puede desalentar; sin embargo, con una adecuada información por parte del equipo clínico, comunicándole que paso a paso mejorará sus capacidades, estos sentimientos pronto desaparecen.

La reacción de la familia, especialmente la pareja, es de crucial importancia. Abundan ejemplos en los cuales una esposa (o) encuentra dificultades para ajustarse a la amputación de su pareja. Esto significa más trabajo, interrupción de la intimidad, o si las dificultades preceden a una amputación se pueden formar profundas heridas en la relación de pareja.

Las familias y amistades sobre protectoras hacen recordar a la persona de su discapacidad, cuando lo que él desea es aparecer normal. Al contrario, en algunos casos él puede convertirse en un tirano, utilizando su amputación como una forma de llamar la atención y recibir ayuda.

La mejor forma de atender a una persona amputada es con actitudes firmes y consistentes y gentilmente; él tiene suficiente capacidad de aguantar.

Entre otros factores, los cuales también intervienen en el impacto psicológico de la amputación, son las expectativas de la persona amputada en litigios y reembolsos y que pueden afectar el tono del tratamiento. En estos casos se requiere una gran objetividad por parte del protesista. El protesista debe defender su negocio y destacar los hechos. Si él sospecha que sus mejores esfuerzos están siendo frustrados por asuntos financieros, ajenos al tratamiento protésico, debe hacer del conocimiento del equipo clínico estos hechos, cuando el caso es revisado y solicitar ayuda en las dificultades que está experimentando.

Por esto es importante que el protesista reconozca el estado del paciente, desde el punto de vista psicológico y así puede tener en mente los hechos pertinentes, a medida que realiza su trabajo profesional. Una actitud de queja constante del paciente hacia su discapacidad, su prótesis y aún hacia el protesista, no debe involucrar en todo a los servicios protésicos. Asimismo, los factores culturales no tienen ninguna relevancia. Algunas personas tienden a quejarse de cualquier atraso; esta reacción no debe ser tomada en serio. Sin embargo, otros pacientes son tan estoicos que aguantan reales dificultades antes de que ellos presenten una queja. Como un resultado de esto algunas veces se presentan importantes lesiones. Es necesario, para afrontar y detectar este tipo de problemas, un procedimiento sensato y prudente.

Mediante el conocimiento del paciente, el protesista puede facilitar sus propias tareas, sin agobiar al paciente, lo cual debe ser el objetivo. Por lo general, el protesista no es mejor psicólogo que el paciente. Sin embargo, siempre existe el Jefe Medico para acudir, más allá del equipo clínico, si el paciente se mantiene grosero. Regresando al paciente a una revisión clínica puede proporcionar un respiro, tanto al protesista como al paciente. Algunas veces una situación sin salida, entre el paciente y el protesista, se convierte tan grave que el equipo clínico debe ordenar un cambio de protesista.

El protesista nunca debe perder su paciencia. No debe hacer que el paciente se sienta culpable, bajo ninguna circunstancia, o sentirse culpable a sí mismo, pero siempre permita que la situación termine en forma positiva dado que muy probablemente, en el futuro, tendrá que involucrarse nuevamente con el mismo paciente. Si el protesista abandona el escenario cortésmente, un reencuentro será menos embarazoso para cualquiera de los dos.

El protesista tiene que enfrentarse con casos establecidos (personas amputadas con experiencia en prótesis), personas amputadas semi establecidas (personas amputadas con

Otros Problemas.

algo de experiencia) y casos nuevos. Cada uno de ellos representa una serie de problemas que resolver. Naturalmente, la mayor experiencia de la persona amputada representa muy pocos problemas en su atención. Las dificultades que pudieran surgir serían a partir de sus relaciones laborales o sus actividades dentro del hogar y comunidad. Para algunos pacientes la prótesis es un enfoque para escapar de una realidad desagradable. Este problema no involucra el trabajo del protesista, a menos que este relacionado con la habilidad del practicante para desempeñar un trabajo adecuado. En algunas ocasiones las personas recién amputadas y en el proceso de rehabilitación prolongan demasiado tiempo su cuidado protésico. Ellos se quejan constantemente, sin definir exactamente las causas de su inconformidad. Esto puede prevalecer sobre todo cuando están probando una nueva prótesis. Por lo general, un gradual incremento en su nivel de actividad resuelve el problema. En estos casos el equipo clínico, incluyendo al trabajador social necesita ser informado. También existe en el paciente una resistencia natural al cambio. Mientras él deseaba una nueva prótesis, ahora exige sentirse igual que con la prótesis antigua, a pesar de que con esta última ya presentaba problemas de adaptación.

En situaciones donde la prótesis e indirectamente el protesista son los puntos destacados, el Jefe Medico debe ser involucrado para establecer el problema y mantener el programa de rehabilitación activo.

Entre nuevos amputados en el proceso de adiestramiento, el deterioro en el ajuste del socket debido a cambios de volumen de la extremidad residual, debe ser anticipado y así restaurar la confianza de la persona amputada. Debemos de informarle al paciente que es normal que su extremidad residual esté adelgazando, debido a que su nivel de actividad está siendo incrementado. Los ajustes deben ser realizados dentro de un tiempo apropiado y de ese modo la función será mejorada.

Referencias: “Lower Extremity Prosthetics for Above the Knee Amputees.” Sanatorium Board of Manitoba, Winnipeg, Canadá.James Foort, M. A. Sc.

Nunca permita que personal improvisado atienda sus necesidades. Recuerde que Usted es el único que deberá vivir con los resultados”

+  O.P. Alberto Castillo Moreno.

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